No es no y el vino es vino.

Una cosa que no se enseña en las escuelas es a decir que no. Y si solo fuera eso, firmaría por ello. Lo que falla es la autodeterminación. Y esto tiene gravísimas consecuencias a lo largo de toda la vida. 

Pues porque te piden algo y aunque no quieras, lo haces, Porque no sabes decir que no. Porque esa noche no te apetece, pero como no sabes decir no, te dejas. Porque te acosan en el trabajo o en la montaña y tu reacción es dar largas en lugar de decir un no alto y claro. Y claro, aquí confiamos en que el otro entienda algo que no estamos diciendo. Justamente eso. Estamos no diciendo algo que esperamos que alguien entienda tal y como nosotros no lo decimos. Allá cada uno y sus obviedades. 

¿Que problema hay en decir que no? ¿Es malo? ¿Tienes hora? No, lo siento me olvide el reloj en casa. Que manía tenemos con eso de justificarnos. ¿Nos hace ser acaso más educados? Lo dudo mucho. Además, ni siquiera te lo han pedido por favor. A mi, personalmente, me parece un problema grave, aquello de satisfacer a los demás a costa del perjuicio propio. Esa es la diferencia entre animales y humanos, que la mayor parte de nosotros podemos comunicarnos de una forma adecuada. Y todo ello para no quedar mal con alguien por lo que sea.

Luego, claro está, llegan siempre las lamentaciones, los arrepentimientos, el tenía que, el ojalá no, y todas esas -otra vez más- obviedades. Si ya lo sabías desde el principio que no te apetecía. Y además te han preguntado. Con el fin de saber si te apetece. Pero claro, decimos que sí a todo, y así nos va. Con razón nos llaman gallegos en el sur, porque no se sabe de que palo vamos.

¿Te apetecería quedar conmigo? Lo siento, estoy ocupada. Oye, ¿que te parece si preparas este informe para pasado mañana? Si señor, lo que usted diga, señor. Oye, cariño, ¿qué te parece darme una ración de amor? Es que me duele la cabeza. ¡¿Y desde cuando no se puede procrear con dolor de cabeza?!

Y habrá casos que si, pero también habrá casos que no. Depende del punto de vista, pero hace no mucho había visto una especie de video demostrativo acerca de una pareja en la que él quedaba de violador por lo menos. Los dos en la cama, el quiere y ella no dice que no en ningún momento, el insiste, se frota y tal y tanto va el cántaro a la fuente que… Pero insisto, ella no dice que no. Nos estamos refiriendo a un lenguaje no verbal que no todo el mundo entiende, y yo me cuento entre ellos.

No va la cosa de machismos o feminismos, la cosa va de autodeterminación y de saber decir que no. Cuando proceda.

¡Luego estamos!


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